http://www.eldaactual.com/upyd-optara-a-la-alcaldia-eldense-en-2-0/_C3VTDDatmVGWgQMsDrL3lV84_HWLEgD

Al dictado de su excelencia

Queda un año justo para las próximas elecciones municipales y en Elda ya nadie duda que el grupo multimedia Emidesa ha dejado de cumplir la función de servicio público informativo para la que presuntamente nació en los años 80. En los últimos números del mensual ‘Vivir’, la alcaldesa ha aparecido nada más y nada menos que en 23 ocasiones. Se dice pronto. El periódico de mayo trae 60 páginas, con 20 imágenes suyas, por consiguiente, aparece en el 33% del papel. Es indecente que en una ciudad con cerca de 9.000 parados (casi una de cada cinco personas) el Ayuntamiento no tenga empacho en gastar del bolsillo de los contribuyentes un millón de euros al año para pagarle la campaña a su excelencia. Átense los machos, porque lo que hemos visto sólo es la punta del iceberg. Y para más escarnio, desconocemos el gasto en inversión publicitaria y protocolo que sale de las arcas públicas, o lo que es lo mismo, de nuestros bolsillos.
En un UPyD nos hemos tomado la molestia de hacer un estudio de la trayectoria en el último año de ‘Vivir en Elda’. Resulta asombrosa el deterioro y la pérdida de credibilidad (lo peor que le puede pasar a un medio de comunicación) que ha tenido esta publicación desde el advenimiento del PP al gobierno local. La alcaldesa sale un promedio de 14 veces cada número y ocupa el 28% del papel. ¿Es ésta la finalidad de un medio de comunicación público?
No es momento de echar la vista atrás y recordar cómo lo hacía el PSOE, pues los ciudadanos ya les han dicho a través de las urnas lo que piensan de su gestión, pero sí que se aprecia en la última legislatura un deterioro de este (presunto) servicio público o tal voz propagandístico que sirve de plataforma publicitaria para el alcalde de turno, costeado con mi dinero y el suyo. En Elda el ambiente está tan caldeado con esta cuestión, que en una red social como es Facebook, se ha constituido la plataforma Contra la manipulación de los medios de comunicación eldenses, que cuenta con más de un centenar de miembros cuya finalidad es denunciar el concepto informativo que nos viene recetando el PP local desde hace tres años.
Vaya por delante que de estas críticas quiero exonerar a los trabajadores de Emidesa, a los que respetamos, no así a su consejo de administración, que más bien debe asemejarse a una especie de who is who más ocupado en censurar a los periodistas, que en velar para que se cumplan los objetivo de un medio de comunicación público de ámbito local, que sencillamente debe ser contar lo que pasa en nuestro pueblo.
Es comprensible y natural que la primera autoridad local tenga más relevancia en los medios de su pueblo, pero lo que resulta sonrojante es que haya números de ‘Vivir en Elda’ que parecen monográficos en honor a su excelencia, que se excluya el debate público, que se cercene la participación ciudadana y hasta que se publiciten actos internos del PP (véase la página 53 de la edición de abril). Hasta el mismísimo Rupert Murdoch está en disposición de sentir envidia de su excelencia.
En UPyD tenemos serias dudas sobre la legitimidad de que existan medios de comunicación públicos costeados con el dinero de los ciudadanos. Nuestro partido se vio obligada a presentar una denuncia en la Junta Electoral Central contra Televisión Española (TVE) por sus prácticas discriminatorias y se han enviado quejas al Defensor del Espectador de RTVE por excluirnos en los debates de las elecciones europeas. Otros programas como ‘59 segundos’ o ‘Parlamento’, que se emite en RNE, también apartan a los magentas de las ondas, pese a que somos la tercera fuerza política de España y estos entes los administra el PSOE. Pero es que ETB y Tele Madrid hacen lo mismo.
En UPyD en Elda tenemos memoria. Tal vez por errores o pura y dura mala fe, el principal partido de la oposición local, se ve obligado a callar, como en tantas otras cosas. Cada palo que aguante su vela. Pregunta: ¿para qué valen los medios públicos?, ¿son medios informativos o plataformas propagandísticos al servicio del partido gobernante? Y no estoy dispuesto a caer en la quimera de pensar que con una gestión eficaz estos males se pueden remediar, pues la práctica demuestra lo contrario. La libertad de expresión surge como exigencia de la sociedad civil. Por tanto, es una falacia concluir que el cuarto pilar de la democracia puede ser administrado por el estado (o ayuntamiento). Sociedad civil y estado son antagónicos. Creer que un logro de la sociedad pude ser regentado por cualquier gobierno es casar la antítesis.
No parece razonable, ni eficiente para el bolsillo de los ciudadanos, que cuando la oferta informativa está cubierta por la iniciativa privada, tengan que costearse servicios informativos públicos, pues no aportan nada nuevo y en cambio sí que disparan el gasto. Con la añadidura de que per ser y en base al razonamiento anterior, son menos objetivos y faltos de independencia que cualquier medio privado con cierta solvencia. Al fin y al cabo, hay que matizar que si un medio privado tiene una línea editorial concreta, está totalmente legitimado para ello, mientras el público nunca puede contar con este sesgo.
Por fortuna estamos en la era de la información, y nada ni nadie puede ya detener la llegada de mensajes a los ciudadanos. En la red de redes cabemos todos. Y al igual que en el Reino Unido nadie ha podido impedir que los ciudadanos escuchen a un nuevo líder (el liberal Nick Clegg) que tiene el respaldo de un millón de británicos, en España ya se escucha nuestra voz. Y en Elda, también.

César González, coordinador del GT de Elda-Petrer.
Contacto: upyd.eldapetrer@gmail.com